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No luches por la excelencia. Es más valiosa la mediocridad

¡Hola a todo el mundo!

Espero que de forma muy clara y contundente, este título os haya incitada a ¡La Guerra! y por supuesto a la lucha por lo excelente.

Esta mañana, en la que me he metido un buen madrugón, he vuelto a ojear el libro de Paul Arden “Usted puede ser lo bueno que quiera ser” . He cogido el libro y he querido leer la primera de las enseñanzas, así que he empezado por el principio. Y me ha sorprendido muchísimo que el libro se inicie con un título tan provocador como ¿Por qué luchar por la excelencia si es más valiosa la mediocridad? 

La verdad que ni siquiera me ha dado tiempo a reflexionar sobre el título, que ya estaba leyendo como seguía el pequeño capítulo y Arden sigue lanzando fuego diciendo: “en el mercado hay poca demanda de excelencia. Hay mucha más demanda de mediocridad”.  

Con lo que aún he seguido pensando, Paul, ¿qué te ocurre?, ¿por qué tanto veneno? y rápidamente lo he entendido, ya que Arden sigue afirmando de la siguiente manera: “Y la  verdad es que me alegra que sea así“.

Paul Arden hace una reflexión en la que dice que si el mundo fuera perfecto, fuera excelente, con clientes excelentes, pedidos y trabajos excelentes, empleados excelentes y todo fuera un poco color de rosa y un tanto del mundo de los unicornios; ¿qué podríamos hacer?

¡NADA!

No podríamos mejorar nada. En un mundo de “yupi” reaccionaríamos y diríamos, ¡Que pesadez! quiero aburrirme, así que empezaríamos a hacer las cosas mal, de forma fea y barata. 

Afirma Paul Arden que esa debe ser la naturaleza de un creativo. Una persona creativa debe rebelarse siempre. Eso es lo que hace emocionante su vida, y ellos deben hacer emocionante la vida de sus clientes. 

Y leyendo esta reflexión de Paul Arden, y por supuesto con un café enorme entre mis manos, he pensado en diferentes cosas, muy a mi forma de ser, que es en un principio muy seria y después con humor.

Mi reflexión seria: en mi casa siempre me han educado pensando en la excelencia, como muchos padres, aunque todos somos conscientes de lo difícil que es conseguirla y la disciplina que ésta conlleva.

Aunque creo que es muy difícil ser excelente y casi me atrevería a decir que es imposible, mi manera de pensar en la excelencia es que tendríamos que hacer aquello en lo que creemos, por lo que sentimos pasión y hacerlo desde el fondo del alma, así es como creo que conseguimos la excelencia. Y aunque Arden afirma que existe mucha mediocridad, y muchos de nosotros sabemos que eso es así y que incluso nosotros mismos a veces caemos en esa forma fácil de hacer las cosas, sentirse bien con uno mismo por el trabajo bien hecho (que no implica tan sólo el trabajo en el ámbito laboral), es una forma excelente de vivir la vida.

Mi reflexión con humor: pensando en este mundo fantástico que Arden nos describe en que los clientes son excelentes y piden trabajos que serán realizados con una excelencia suprema he recordado una página de facebook que creo que os hará, como mínimo, sonreír. Se trata de Clientadas, una página que recoge frases curiosas de clientes curiosas. Estoy segura que os sonarán más de una. 

Que tengáis un día genial.

sentirse bien

No des un discurso. Dilo con imágenes

¡Hola a todo el mundo!

Hace mucho tiempo que no comparto uno de esos consejos breves pero potentes de Paul Arden, reconocido creativo del siglo XX.

De tanto en tanto abro su libro, el título del cuál siempre me fascina “Usted puede ser lo bueno que quiera ser” sobre todo, porque siempre recuerdo a mi madre apuntando: claramente se refiere a bueno y triunfador en el trabajo, no de ser bueno en la vida.

 Y bien, hoy me ha apetecido compartir un consejo que nos invita a usar imágenes, a ser más gráficos cuando queramos contar algo, una historia, una idea, etc.

Podríamos decir que Paul Arden está de acuerdo con el general dicho de “Una imagen vale más que mil palabras”, pero es un gran creativo, no puede utilizar esa frase y sinceramente me gusta más su manera de explicarlo. Arden nos incita a pensar en todas las conferencias a las que hemos asistido y nos dice muy bien, ahora intenta recordar alguno de los discursos.

Arden afirma que cuando asistimos a una conferencia no vamos a escuchar lo qué se dice, sino a ver quién lo dice, no queremos oír lo que tiene que decir, ya sabemos lo que tiene que decir, es por eso que vamos a verlo.

Me gusta el ejemplo que utiliza ya que hace referencia a la música. Como el bien dice, cuando escuchamos una canción y nos gusta, lo primero que recordaremos será la melodía y luego nos aprenderemos la letra. 

Está claro, que no apela a esas presentaciones tan atractivas y suculentas que se realizan en power point en las que se ilustra lo qué se dice con alguna imagen descriptiva, sino que Arden nos dice: en vez de obsequiar a nuestros oyentes con nuestra inteligencia, ¿porqué no la representamos en imágenes? Y evidentemente, como buen creativo apunta, y cuanto más sorprendentes sean, ¡MEJOR!

No uses palabras.

Utiliza imágenes sorprendentes.

Las recordarán.

Y lo más importante, te recordarán a ti.

Por ejemplo, Javier Peso, el CEO de PayTouch, la startup en la que trabajo decidió que la manera de explicar que nuestro producto ha pensado en separar los medios de pago de los elementos físicos que nos permiten el pago, era diciendo que en ocasiones, separando o juntando elementos ya existentes, conseguimos uno mucho mejor, como lo es el semifrio (brownie + helado de vainilla), el mejor postre que hayáis probado nunca. Aquí os adjunto la fotografía que presentó en el e-Coned (Primer Congreso de Negocio Digital y Tecnología de CyL).

brownie

¿Cómo acostumbráis a hacer vuestras presentaciones? ¿Os habéis planteado alguna vez hacer una presentación creativa, basada en imágenes? ¿Qué métodos utilizáis?

Venga va, no seáis tímidos y compartir vuestras ideas, ya sabéis que si compartimos las ideas, nos quedamos vacíos y nos vemos obligados a aprender cosas nuevas (“No ocultes tus ideas. Si das todo lo que sabes, lo recuperarás con creces”).

Que tengáis un día genial

La persona que no cometa errores es muy probable que no haga nunca nada

¡Hola a todo el mundo!

Hoy quiero compartir uno de los prinicipios de Paul Arden, que creo que no nos enseñan en las escuelas ni universidades y que debería ser básico en nuestro carácter. Este es, que aunque nos produzca respeto e incluso miedo, debemos estar dispuestos a fallar.

Paul Arden nos resume en uno de sus capítulos del libro “Usted puede ser lo bueno que quiera ser”  algunos de los grandes nombres de la historia y su proximidad al fallo.

“Yo no me he equivocado, lo que pasa es que he tenido 100.000 ideas que no han funcionado”, Benjamin Franklin.

“Cada una de las 200 bombillas que no funcionaron me enseñó algo que probé en el siguiente intento”, Thomas Edison

“Si no nos perdemos nunca, tampoco encontraremos nunca otros caminos”, Joan Littlewood

Tal y como dice Paul Arden, todos ellos entendieron que los errores e intentos fallido son una condición del éxito. Quizá en España se señala con exceso aquel que se equivoca, en vez de tener una actitud positiva hacía el error, ya que en él se encuentran las ganas de hacer, el tener iniciativa, el ser creativo y el querer cambiar las cosas.

“Equívoquese, equivóquese otra vez pero equivóquese mejor”, Samuel Beckett

No es bueno acertar

El acierto se basa en el conocimiento y la experiencia, ambos conceptos en pasado que se alejan al completo de la creatividad y la originalidad. Es una opción cómoda. Además, si podemos demostrar que hemos acertado, estaremos anclados de pies y manos, no podremos evolucionar con los tiempos y el resto de la gente. Nos quedaremos en nuestro pasado,

Es bueno equivocarse

Si vemos el error y la equivocación como una opción, podremos ver que todo es posible, que no somos infalibles. Equivocarse, claro, entraña un riesgo. A la gente le preocupa sugerir ideas estúpidas por lo que puedan pensar los demás, pero las personas se miden por los riesgos que asumen, y quien lo hace, acostumbra a tener más en el futuro.

Me encanta lo que Paul Arden dice sobre la equivocación: “La equivocación no está en el futuro ni en el pasado. Ante todo, la equivocación está aquí. ¿Existe un lugar mejor?”.

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