La reputación es una bomba de relojería

¡Hola a todo el mundo!

Siguiendo con los aprendizajes de la Social Media Week, hoy vamos a por una visión sobre la reputación online y offline de la que se habla cada vez más, esta vez de la mano de @OTrabazos, CEO de @BrandRain.

Actualmente, hemos pasado de la economía de la atención a la de la reputación. Años atrás lo que se tenía en cuenta desde las empresas eran tan sólo los números, las ventas y las analíticas. Sinceramente, tampoco creo que las cosas hayan cambiado de forma drástica, pero sí es verdad que cada vez se va teniendo más en cuenta lo qué se dice de las corporaciones, cómo, quién, cuándo y dónde se dice, dándole voz e incluso preguntándole al consumidor. 

La reputación está formada por percepciones, lo que la define como un concepto abstracto, ya que se alojan en la mentalidad del consumidor. Es decir, que la reputación de una marca o producto se forma por las diferentes ideas que se tienen de ella, con lo que podríamos afirmar que la reputación es social y colectiva.

Tal y como dijo @OTrabazos, la reputación se construye y se destruye, pero no se puede gestionar. Y además, hay que tener en cuenta que cada vez es más difícil construirla y más fácil destruirla, dada la facilidad de interacción y de expresión que han ido consiguiendo los usuarios con canales como las redes sociales, y la maduración continua de éstos.

Una marca no puede controlar o gestionar su reputación, como si de una cosa fija y única se tratara, como se creía en épocas pasadas. La reputación se ve afectada y se va modificando con los objetos y dificultades que va encontrando en el camino. Es por eso que debemos saber escuchar al usuario, en el máximo de canales, aunque cabe aceptar que no podemos estar en TODOS los sitios. Por eso @OTrabazos nos daba el consejo siguiente: No se puede seguir todo en volumen, pero sí en relevancia. No podemos estar en todos los canales, pero sí en los que se habla de nosotros. 

Además cabe saber que a la reputación de una marca le afectan tanto los efectos online como los offline, ya que en muchas ocasiones una cosa que pasa en la red sobre pasa los límites y se traslada a la vida real y también al contrario. En este apartado se hace muy importante el saber diferenciar entre el ruido y lo que afecta realmente a la reputación de la marca, corporación, producto, etc. Debemos saber si la crisis es global, a nivel internacional o afecta en un marco local, si realmente la crisis es externa o tan sólo afecta a la directiva, lo que puede no importar en absoluto al usuario, etc.

En el ámbito de lo social, en el que también se incluye la publicidad y la comunicación, las cosas no son fijas y la reputación no es una excepción y por eso, para acabar este tipo de ensayo sobre la reputación, me gustaría compartir la enseñanza de @OTrabazos sobre la reputación:

Podríamos decir que la reputación = bomba de relojería porque es dinámica e inestable. 

¡Que tengáis un día genial!

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